En Homenaje a RubénCualquier práctica se funda en un conjunto de ideas.
La muerte de Rubén en el recital de Viejas Locas fue producto de la represión policial. Una represión que se funda en la historia de un país con golpes militares sanguinarios, en los cuales esta institución participó activamente.
Una represión que se funda también en democracia, cuando la policía también fue lugar de negociados en articulación con parte de nuestra política.
Y fundamentalmente, en el presente, una represión que se funda y se legitima desde un discurso que intenta instalarse como la solución al problema de la inseguridad. Este discurso se formula desde los medios masivos y desde algunos sectores sociales, se pone en contacto con una realidad con niveles de delincuencia que han ido en aumento innegablemente. Pero ese discurso agiganta el conflicto, genera miedo e incertidumbre y se transforma en instrumento de control y disciplinamiento social.
Y adquiere eco en la política, en aquellos sectores que constituyen su bagaje ideológico en función de "lo que quiere la gente" y, como por arte de la casualidad, "lo que quiere la gente" favorece siempre a los sectores dominantes. Ese seguidismo a la supuesta agenda de la gente busca esconder esa ideología de derecha, para hacerla más eficiente.
Será por los uniformes verdes o azules, o por los sacos y las corbatas. Pero a milicos, policía y políticos son facilmente reconocibles. No obstante, ellos también actúan a demanda de sectores civiles, como en la dictadura. No se trata de deslindarle responsabilidades, sino de abrir el campo de visión. Para que, a los que desde el supuesto reclamo genuino claman por represión, no les resulte gratis. Porque ellos no son víctimas, sino responsables protagónicos.
El problema es que este discurso masivo es básico, lineal, no pone realidades en contexto, ni articula causas y consecuencias. Es decir, no apunta a la reflexión sobre la realidad, no permite generar operaciones mentales que aclaren la situación. Entonces, se crea un discurso simplista que ofrece soluciones ficticias. Es necesario, que aquellos que pregonan esto se hagan cargo.
Y no les caemos en esta oportunidad a la clase media, también responsable. Hacemos énfasis en los que tienen cámara y poder real de decisión.
Porque darle poder a la policía para reprimir produce muertes de pibes en recitales.
Porque generar violencia en los programas y mostrarlo como exito social implica dar valores equivocados sobre que significa ser un triunfador en esta vida.
Porque evadir impuestos, traer coches importados de forma ilegal, le resta dinero a un Estado que podría destinarlo en resolver la conflictividad.
Porque los grandes culpables del delito son los que en el pasado se enriquecieron y los que en el presente gozan de esa situación. Lo hicieron a espaldas del Estado, empobreciendo la cultura, matando gente, ilegalmente.
No todos, pero los que hoy más preocupados están son los mismos que entienden que hablar del pasado significa revanchismo. ¿Será por eso que no quieren recordar?
