Finalizaron los festejos del Bicentenario. Fueron cuatro días en los cuales se dieron una serie de sucesos que trascendieron cualquier tipo de expectativas previas. Lo que se vivió fue una locura literalmente. Porque hasta ahora no vi a nadie que pueda explicarlo en palabras, todos nos vimos obligados a ceder ante las emociones.
Habrá sido por la millonada de personas, por los símbolos patrios puestos en juego, por los pueblos originarios, por América Latina Unida, por el cumpleaños de Argentina, porque esta Presidenta sabe emocionarse y emocionar, porque hasta Chavez cantó el himno, porque los de TN tuvieron que comerla, por la buena onda que había en esa 9 de Julio poblada. Creo que por eso justamente: por el pueblo en las calles. Como nunca antes lo había visto.
La patria y su simbología tienen una doble función histórica: cohesionar y coercionar. El primero para afuera, para la amenaza externa. El segundo para adentro, para que todos se sientan nación y para que ninguno se sienta clase. Estos festejos generaron cohesión, que se podrá ver en un futuro si fue al estilo de un campeonato mundial, donde el lunes ya todos volvemos a ser lo que fuimos siempre; o si tiene algún impacto en lo social, si logra tejer algunos de esos lazos sociales que se rompieron por la política aplicada en tiempos anteriores.
En todo caso, hay un sector que no estuvo y por esa razón este Bicentenario no fue coerción. Fue bien BI. Porque quienes estaban eran los que tenían que estar y no todos. Los sectores populares, las clases medias no fascistas. Las mayorías, arriesgamos. Los explotadores, los individualistas, la oligarquía, la frivolidad se dieron cita en otro lado. En el centro de la alta cultura. Donde les gusta estar, en el Colón, regodeándose del lujo entre ellos mismos. No fueron parte de esto. Macri y su troupe no fueron parte.
Y por eso estos festejos recobran aún mucho más valor. Porque es un elemento más que ayuda a acomodar la sociedad como corresponde. Como viene pasando en estos últimos tiempos. Con la sociedad en la calle y con las minorías encerradas aguantando. Ellas no pudieron ser parte de este Bicentenario Popular.
4 Parlotean:
Con lo del teatro Colon me parece que les fracaso Duran BArbas a los muchachos, viéndolo en perspectiva me parece que los visibilizo claramente como lo que son, encima como que sobreactuaron lo elitista, clasista y sectario, ademas con sus dichos, en esto fue bien claro Macri como adoradores del gran mito del país del centenario granero del mundo, como que esta blanco sobre negro la cosa (al menos en la visión general de país), el que no la quiere ver, ya no le alcanza ni con lentes de aumento. Saludos Cordiales.
Y que lindo es tomarse una bien fresca tirado en la 9 de julio.
Salud Compañeros, Salud compañeras...y que Siga girando.
muy buen análisis...
perdoná que no respondí antes, pero estaba con una minussa.
Muy buena reflexión compañero. Realmente hay tantos puntos de vista para abordarlo, que vamos a estar hablando de esto durante mucho tiempo.
Un Abrazo
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